En este artículo compartiré contigo información clara, actualizada y profesional sobre las causas, tipos, prevención y tratamientos dermatológicos más eficaces disponibles hoy en día.
Tener espinillas no es solo una cuestión estética; es una señal de que algo en nuestra piel o estilo de vida requiere atención. Si te has preguntado por qué aparecen esos molestos granos en la piel o por qué algunos persisten pese a una buena higiene, este artículo te ayudará a entender cómo cuidarte mejor y qué opciones existen para tratarlas de forma efectiva y segura.
¿Qué son las espinillas?
Las espinillas son una manifestación común del acné, una afección inflamatoria que ocurre cuando los poros de la piel se obstruyen con sebo, células muertas o bacterias. Este proceso genera una pequeña protuberancia que puede ser blanca, negra o roja, dependiendo de su grado de inflamación y exposición al aire.
Aunque suelen aparecer principalmente en la cara, también pueden afectar otras zonas como la espalda, el pecho o los hombros. No se trata únicamente de un problema adolescente; cada vez más adultos enfrentan brotes debido a factores hormonales, estrés o hábitos inadecuados de cuidado de la piel.

Tipos de espinillas
Existen diferentes tipos de acné y de espinillas, cada uno con características particulares. Reconocerlos es esencial para elegir el tratamiento más adecuado:
| Tipo de espinilla | Descripción | Nivel de gravedad |
| Comedones abiertos (puntos negros) | Poros obstruidos por sebo y células muertas expuestos al aire, que se oxidan. | Leve |
| Comedones cerrados (puntos blancos) | Obstrucciones internas sin contacto con el aire. | Leve |
| Pápulas y pústulas | Lesiones inflamadas, rojas y a veces con pus. | Moderado |
| Nódulos y quistes | Lesiones profundas y dolorosas bajo la piel. | Severo |
Cada tipo requiere un enfoque distinto. Por ejemplo, los comedones suelen responder bien a tratamientos tópicos, mientras que los nódulos necesitan medicación oral o procedimientos dermatológicos.
Factores que influyen en su aparición
El acné tiene múltiples causas, entre ellas los cambios hormonales, la genética y el estrés. Sin embargo, también influyen otros factores externos como el uso de productos cosméticos inadecuados, una alimentación alta en grasas o azúcares, y la exposición a la contaminación.
En mi práctica he notado que muchas personas con granos en la piel tienden a manipularlos, lo que agrava la inflamación y puede dejar cicatrices. Mantener las manos limpias y evitar tocar el rostro es una de las recomendaciones más simples pero más efectivas para prevenir su empeoramiento.
Si tu piel presenta líneas de expresión, cicatrices de acné o manchas, te recomiendo agendar una cita dermatológica robótica personalizada para evaluar el tratamiento más adecuado para ti.
Cuidados diarios para prevenir espinillas
La prevención es clave. Una rutina de cuidado facial adecuada puede reducir notablemente la aparición de espinillas. Lo más importante es mantener una limpieza suave, hidratar sin obstruir los poros y proteger la piel del sol.
Recomiendo utilizar productos no comedogénicos, es decir, formulados para no bloquear los poros. Además, es vital desmaquillarse cada noche, aunque no se haya usado maquillaje, ya que la piel acumula impurezas durante el día. Un tónico con ácido salicílico o niacinamida puede ayudar a mantener los poros limpios y reducir la producción de sebo.
El uso diario de protector solar es imprescindible, incluso en días nublados. La radiación ultravioleta puede empeorar el acné y dejar manchas posteriores conocidas como hiperpigmentación postinflamatoria.
Tratamientos disponibles según el tipo de espinilla
Los tratamientos para las espinillas dependen del tipo y severidad del acné. En la actualidad, existen opciones que van desde medicamentos tópicos hasta procedimientos tecnológicos avanzados, adaptados a cada necesidad.
Tratamientos tópicos y medicación oral
Los tratamientos tópicos incluyen cremas, geles o lociones con ingredientes activos como ácido salicílico, peróxido de benzoilo o retinoides, que ayudan a desobstruir los poros y reducir la inflamación. Son la primera línea de defensa para casos leves o moderados.
Cuando el acné es más severo o no responde a los tópicos, se recomienda el uso de medicación oral, como antibióticos o isotretinoína, siempre bajo supervisión médica. Estos tratamientos regulan la producción de sebo y combaten las bacterias que causan los granos en la piel.

Procedimientos dermatológicos
Los procedimientos realizados en consulta son una excelente opción para mejorar la textura y apariencia de la piel. Entre los más efectivos se encuentran:
- Limpiezas profundas con extracción profesional
- Peelings químicos con ácidos que renuevan las capas superficiales de la piel
- Terapias con láser o luz pulsada, que reducen la inflamación y las bacterias
Estos tratamientos suelen combinarse con una rutina domiciliaria para potenciar los resultados y evitar recaídas.
Tratamientos robóticos no invasivos
La tecnología ha revolucionado la dermatología. Actualmente existen tratamientos robóticos no invasivos, que emplean sistemas de luz y energía para tratar el acné sin dañar la piel. Estos procedimientos actúan sobre las glándulas sebáceas y regulan su actividad, reduciendo las espinillas de forma segura y sin tiempo de recuperación.
Son ideales para quienes buscan resultados visibles sin procedimientos agresivos. Además, ayudan a mejorar la textura general de la piel, disminuir los poros y atenuar cicatrices.

Estilo de vida y salud de la piel
Mantener una piel sana no depende solo de tratamientos tópicos; el estilo de vida juega un papel crucial. Lo que comemos, cómo dormimos y cómo gestionamos el estrés influye directamente en la aparición de acné y granos en la piel.
Alimentación equilibrada
Una dieta rica en frutas, verduras y proteínas magras favorece la regeneración celular y reduce la inflamación. Se recomienda evitar el exceso de azúcar, lácteos y alimentos ultraprocesados, ya que pueden alterar los niveles hormonales y agravar las espinillas.

Gestión del estrés
El estrés aumenta la producción de cortisol, una hormona que estimula las glándulas sebáceas. Practicar técnicas de relajación como yoga, meditación o respiración consciente puede ayudar a mantener la piel equilibrada y libre de brotes.
Importancia del descanso
Dormir bien permite que la piel se regenere y repare. La falta de sueño prolongada puede desencadenar inflamación, sequedad y aparición de granos en la piel. Lo ideal es dormir entre 7 y 8 horas diarias en un ambiente limpio y ventilado.
Preguntas frecuentes sobre las espinillas
¿Por qué aparecen las espinillas si me limpio el rostro todos los días?
Porque el acné no solo depende de la limpieza, sino también de factores hormonales, genéticos y de estilo de vida.
¿Qué tipo de acné es el más común en adultos?
El acné hormonal, especialmente en la zona del mentón y la mandíbula.
¿Los granos en la piel pueden dejar cicatrices permanentes?
Sí, especialmente si se manipulan. Es importante tratarlos a tiempo con un dermatólogo.
¿El uso de maquillaje empeora las espinillas?
Depende del tipo de producto. Siempre elige maquillaje no comedogénico y retíralo completamente antes de dormir.
¿Los tratamientos robóticos son seguros?
Sí, son procedimientos aprobados por dermatólogos, no invasivos y con excelentes resultados en pieles con acné.
